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A 09 de Enero.
Por Mercè Conesa.
Los excesos de las fiestas se notan sobre todo en los contenedores que reciben la basura. El consumismo de las sociedades ricas conlleva más generación de residuos. Y en Navidad eso se aprecia claramente. Los contenedores que recogen el vidrio albergan un 39% más de envases debido al mayor consumo de botellas de vino y cava. Pero donde el exceso hace mella es en los contenedores de papel después de la llegada de los Reyes Magos. Ahí (y en sus aledaños), la proliferación de cajas de cartón y papeles de envoltorios que se usaron para recubrir algún juguete o regalo constituyen la prueba fehaciente de la existencia de las fiestas.
Según la Agència de Residus de Catalunya (ARC), desde Navidad hasta Reyes se recoge un 7% más de papel y cartón procedente de comercios, lo que indica el auge de las ventas. A posteriori, el dato lo aporta el Ayuntamiento de Barcelona. En el 2005, entre los días 6 y 7 de enero, se recogieron 215 toneladas de papel y cartón de los contenedores azules; es decir, envoltorios que no procedían de comercios, sino de ciudadanos obsequiados.
Y a tenor de los resultados de Barcelona, no parece que el poder adquisitivo y la generación de residuos de papel y cartón vayan parejos, puesto que las zonas donde se recogió un mayor volumen de envoltorios en el 2005 fueron los distritos del Eixample y Sant Martí (45%) y Ciutat Vella y Sants (27%). Los otros seis distritos aportaron en conjunto el 28% restante.
Excesos en la mesa
Otro dato relevante sobre los excesos navideños se descubre en la cocina y en sus sobras. Durante los días de fiesta se recogieron, en el 2005, más de 1.000 toneladas de materia orgánica por encima del volumen habitual, según la ARC. Y eso que este tipo de recogida selectiva sólo alcanza en Catalunya al 11% de la producción doméstica de materia orgánica.
En estas fechas, los ayuntamientos se plantean un doble objetivo: incrementar la recogida de basuras y limpiar más, para que los residuos no desborden las calles, y procurar que los ciudadanos hagan uso de los contenedores de recogida selectiva.
El Ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, ha ampliado los servicios de limpieza y recogida de residuos un 150% respecto a la campaña de Navidad del año anterior. Desde el 28 de noviembre del 2005, hasta el 15 de enero de este año --las rebajas también generarán envoltorios--, la ofensiva estará en activo. La recogida comercial de papel y cartón se duplica y pasa de tres a seis días por semana en los ejes comerciales de la ciudad.
Reutilización
Pero a lo que realmente aspiran tanto los ayuntamientos como la ARC es a que los ciudadanos lleven sus residuos donde corresponde: contenedores de recogida selectiva o deixalleries. Porque la basura bien recogida no es un desecho, sino un elemento útil.
Por ejemplo, la fabricación de una tonelada de papel reciclado evita la tala de 17 árboles con 20 años de vida. Además, el papel obtenido a partir de papel usado requiere un 15% menos de agua que si se fabrica con pulpa vegetal. Otro tanto ocurre con el vidrio. Una tonelada de vidrio reciclado ahorra 1,2 toneladas de materias primas y 130 kilogramos de petróleo.
La recogida de materia orgánica goza de todas las ventajas posibles. El compostaje --conversión de los restos orgánicos en abono agrícola-- de las 176.300 toneladas que se recogieron en Catalunya en el 2004 ahorraron el envío a la atmósfera de un total de 5.840 toneladas de CO2, el gas con mayor impacto en el calentamiento terrestre. Y el abono obtenido sirvió para que parques y jardines lucieran un poco más. |