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A 27 de Diciembre.
WWF/Adena recomienda en estas fiestas la compra y consumo de botellas cerradas con tapón de corcho, "una sencilla manera de hacer la buena acción medioambiental de Navidad", ya que los tapones de este material constituyen el soporte económico fundamental de los alcornocales, bosques exclusivos del mediterráneo occidental y uno de los ecosistemas más ricos de esta región, que hacen posible, además "la explotación sostenible y modélica de un recurso natural renovable como es el corcho, de propiedades únicas y que soporta modos de vida tradicionales desde hace varios milenios".
"Hay muchas razones para utilizar corcho y conservar los alcornocales", recuerda la ONG en un comunicado, "y cuando en estas fiestas brindemos y sobre los manteles de los días especiales rueden los tapones de corcho, debemos recordarlas para que éstos no sean sustituidos por los de plásticos o los metálicos, mucho más perjudiciales para el Medio Ambiente".
El corcho, recuerda WWF/Adena, "es un patrimonio excepcional". Si no fuera por los alcornocales del Mediterráneo, "habría menos suelo, menos modos de vida tradicionales, menos biodiversidad y, desde luego, ningún 'pop' al abrir las botellas". "El corcho es la corteza del alcornoque, un producto sostenible de nuestros riquísimos y diversos paisajes mediterráneos, y no se produce en ningún otro lugar del planeta", constituyendo "un elemento tradicional de la vida mediterránea desde hace más de 4.000 años", añade.
El corcho "es bueno para el Medio Ambiente", ya que su extracción es un oficio muy especializado que pasa de padres a hijos. La corteza del alcornoque se desprende del árbol sin matarlo ni dañarlo y esta operación se repite cada nueve años. Los alcornoques pueden vivir cientos de años y "son un legado para siempre".
"Compartimos el corcho con la fauna y la flora --Los alcornocales sólo se encuentran naturalmente en la región mediterránea y son muy ricos en vida silvestre--, incluyendo especies amenazadas como el ciervo de Berbería, el lince ibérico y el águila imperial, así como una enorme variedad de plantas y animales propios de estos bosques, recuerda la ONG.
El corcho "es un guardián contra la desertificación", ya que los alcornocales amortiguan la escorrentía y los incendios forestales, están perfectamente adaptados a los veranos secos y calurosos del Mediterráneo, donde los incendios forestales arrasan más de 600.000 hectáreas cada año, y ayudan también a retener el suelo y la humedad.
El corcho, señala la ONG, que cuenta con una campaña específica de protección de esta especie, 'Corcho Sí, Alcornocales Vivos', "da medios de vida a cientos de miles de personas en el Mediterráneo". Además del corcho, con el que se producen tapones, materiales de construcción y otros bienes, en los alcornocales se produce leche, queso, miel, carne, plantas aromáticas, medicinales y especias y otros muchos productos vegetales y "contribuyen significativamente a la economía del Mediterráneo".
Fuente: Europa Press |