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A 25 de Diciembre.
Por Mercedes Hervás.
Reforma o bancarrota. Ésta es la disyuntiva en que se encuentran las Naciones Unidas, que comenzarán el año 2006 con sólo seis meses de plazo para efectuar reformas, ya que la Asamblea General del organismo aprobó el viernes por la noche un presupuesto de 950 millones de dólares (unos 800 millones de euros) que cubrirá sólo ese plazo y no será extendido si la reforma no se materializa.
"Las reformas están en vías de ejecución y continuarán con mayor impulso", afirmó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, tras dos días de maratoniano forcejeo presupuestario entre EEUU, Japón y la Unión Europea por un lado, y las 132 naciones en vías de desarrollo, por el otro. Al final se aprobó un presupuesto para el 2006 y el 2007 que totaliza 3.798 millones de dólares (unos 3.200 millones de euros), como deseaban las naciones emergentes. Sin embargo, tuvieron que encajar la posibilidad una congelación de fondos, si la organización fundada hace 60 años no se adecua al siglo XXI.
"Es un presupuesto suficiente para la ONU, que reconoce la necesidad de mantener la presión para la reforma", explicó el embajador británico, Emyr Jones Parry. EEUU y sus aliados insisten en que los gestores de la ONU, incluyendo al secretario general, tienen que cargar con mayor responsabilidad por los fallos, como los fraudes en el programa Petróleo por Alimentos para Irak.
Sin embargo, los países emergentes temen que la reforma suponga una pérdida de autoridad de la Asamblea General, donde cada nación tiene un voto sea cual sea su tamaño, en beneficio del Secretariado, controlado según ellos por los cinco grandes de la ONU --EEUU, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China--, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad.
Fuente: www.elperiodico.com |