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Oleguer-Puyol: defensa contra la malaria |
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A 24 de Diciembre.
Víctor Valdés respira relativamente tranquilo –todo lo tranquilo que se puede permitir estar un guardameta– porque sabe que tiene las espaldas bien cubiertas. Su pequeño jardín está custodiado por dos guardianes infranqueables. Pocos son los que acceden a él y los pillos que lo logran o se topan con las manos del meta o, previamente, ya les han robado la cartera. Carles Puyol y Oleguer Presas no aceptan visitas en el área chica y prueba de ello es que el Barcelona va camino de reeditar el trofeo Zamora que se otorga al portero menos batido. La pareja de centrales del Barça, si bien Oleguer también se ha prodigado esta temporada como lateral, se vacían en cada partido y cuando se visten de paisano, de forma discreta porque ninguno de los dos es de figurar, mantienen su compromiso con distintas causas. Una de ellas ha sido colaborar con el calendario solidario de UNICEF, Fundació FC Barcelona y SPORT que está dedicado a los Objetivos del Milenio.
Uno de estos objetivos es conseguir que la malaria y la tuberculosis dejen de causar millones de muertes cada día.
Aunque las cifras suelen ser difíciles de digerir, las siguientes ayudan a hacerse una idea de la gravedad de la situación: La malaria mata un niño cada 30 segundos; cada día mueren 3.000 niños y niñas africanos. El coste de una mosquitera con insecticida es de 5 dólares, y hasta el momento es el medio más eficaz para evitar contraer una enfermedad para la que no hay vacuna. Y sin una vacuna contra la enfermedad, evitar las picaduras de los mosquitos transmisores es la prevención más eficaz. La malaria es, junto al virus del Sida y la tuberculosis, uno de los mayores desafíos de salud pública a los que se enfrenta el mundo. El 90 por ciento de las muertes se producen en el Africa Subsahariana y la mayoría de ellas se dan entre menores de cinco años. Además, muchos de los que sobreviven a un episodio grave de malaria pueden sufrir daños en el cerebro y trastornos en el aprendizaje. Las mujeres embarazadas y los niños que esperan son también especialmente vulnerables.
El paludismo puede prevenirse protegiéndose de la picadura del mosquito que transmite la enfermedad y tratarse efectivamente con medicación. Sin embargo, el parásito que produce la enfermedad ha desarrollado resistencia a los fármacos que se han ido utilizando y muchos insecticidas ya no son útiles para controlar a los mosquitos que la propagan.
Así las cosas, los trabajos para reducir la incidencia de la enfermedad se centran en la prevención –proteger a las personas de riesgo bajo mosquiteras reduce la mortalidad de los menores de cinco años en un tercio– y en facilitar un diagnóstico rápido así como un tratamiento efectivo. En este sentido, UNICEF alerta de que hay una necesidad urgente de asegurar la disponibilidad de fármacos o combinaciones de fármacos efectivos y asequibles para todas las personas que viven en las áreas afectadas.
Tanto Oleguer como Puyol son muy conscientes de la vertiente mediática de su profesión, una circunstancia que les convierte en altavoces privilegiados. “Por nuestra profesión nuestros actos tienen más repercusión y si podemos ayudar lo hacemos. Es importante que entre todos, sobre todo los gobiernos del mayor número de países posibles, ayudemos a combatir una enfermedad que causa tantas muertes”. Por su parte, Oleguer insistió en la necesidad de concentrar más esfuerzos en la investigación. “Creo que sería necesario invertir más en investigación. Se investiga poco y se explota en términos de rendimiento más económico en vez de hacerlo en rendimiento sanitario”, analizó el central. |
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