A fin de promover y dar a conocer las bases del comercio justo entre la población bilbaína, siete expositores de diversas ONG vizcaínas se instalaron ayer en la parte trasera del teatro Arriaga por primera vez durante una feria de Santo Tomás
Pese a encontrarse «un poco alejados del meollo» del evento, los voluntarios que atendían los puestos se mostraban «muy contentos» de estar presentes en el tradicional acontecimiento y esperaban poder repetir la experiencia en ediciones posteriores.
«La acogida está siendo muy buena. Se nota que cada vez hay más gente preocupada por la procedencia de lo que compra. Además, nuestra presencia choca porque es raro encontrar ron o café en una feria agrícola», explicaba Joseba Larriba, un joven voluntario de la ONG Setem Hego Haizea. «Vienen con mucha curiosidad. Lo que más les interesa es el origen de los productos y los ingredientes que los componen, pero también preguntan por nuestros proyectos», aseguraba Flor Reguero, colaboradora de Intermón Oxfam.
Aunque el cacao boliviano y el café de Colombia fueron los productos 'estrella' de la jornada, los expositores también exhibían mermelada de frutas exóticas, panela ecuatoriana, té ecológico de Sri Lanka, refrescos de guaraná y patatas de yuca. «Nuestros productos son cien por cien naturales. No contienen aditivos ni colorantes añadidos. El chocolate es chocolate de verdad», enfatizaba Jesús Mari Arana, voluntario de Cáritas. «Puedes encontrar café y chocolate más baratos pero no más naturales», se enorgullecía Karmelo Amezaga, gerente de Mercadeco.
Etiquetas detalladas
Un rasgo común de todos los productos es el riguroso etiquetado. «Detallamos cada ingrediente y su procedencia para demostrar la transparencia del proceso», indicaba Maitane Aurrekoetxea, trabajadora de Emaús. Todas las ONG habían llenado sus expositores con productos alimenticios «por mantener el tono» de la feria, pero a muchas les hubiera gustado acercar sus artículos textiles o cosméticos para poder diferenciarse del resto. «Tenemos todos lo mismo y eso nos perjudica. Nosotras remitimos a los clientes a nuestra tienda si buscan otros artículos», contaba Reguero.
El puesto de Setem era el único que no vendía productos alimenticios. Esta ONG vasca, que promueve el desarrollo de diferentes países del Sur desde la educación, ofertaba libros, postales, camisetas de Nepal y mucha información sobre sus actividades. «Existe una mayor conciencia acerca de los problemas que nos rodean», recalcaba Larriba.
Con el fin de «hacer justicia a través del comercio» y ofrecer un modelo económico «alternativo» que garantice un salario digno a los trabajadores latinoamericanos, africanos y asiáticos, estas ONG establecen relaciones comerciales directas con los pequeños productores por medio de la creación de cooperativas. «Así, podemos luchar contra la explotación infantil y colaboramos con el cuidado del medio ambiente», señalaba Aurrekoetxea. |