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A 20 de Diciembre.
Por David Viñuales.
No creo que este año los Reyes Magos pasen por Hong Kong. Desde luego no lo van a hacer mientras los ecos de la Organización Mundial del Comercio resuenen por la ciudad. De hecho, los únicos sonidos que parecen retumbar todavía son los de la violencia en las calles. Una vez más, se llevarán los titulares.
Tampoco es de extrañar, en Hong Kong no ha pasado nada. Nada de lo que estar orgulloso, nada de lo que estar esperanzado. Lo único bueno es que muchas cosas todavía están abiertas y los más pobres han aguantado el tirón. Aunque después de cuatro años, desde que se lanzó la Ronda de Desarrollo de Doha, la cita de esta semana debería haber puesto punto final a unas reglas comerciales que impiden a millones de personas en todo el mundo vivir de su trabajo. Era el momento de cerrar con broche de oro un proceso encaminado a aprobar unas reglas más justas.
Pero si en cuatro años no han logrado ponerse de acuerdo, difícilmente iban a lograr algo positivo en una semana.
Las negociaciones han estado a la altura de las expectativas. Los países ricos ofrecían pequeños regalos ¿ayuda al comercio?, ¿trato preferencial para algunos productos? y a cambio pedían la luna, apertura de los mercados de servicios, por ejemplo, que les permitirían a sus empresas hacerse con el control de sectores tan básicos como el agua o la sanidad, y aumentar el acceso de productos no agrícolas.
Esta vez han vendido los subsidios a la exportación como un gran éxito de las negociaciones. Un éxito para la UE, y un premio menor para los países pobres porque supone un porcentaje mínimo de las ayudas que Bruselas destina a la agricultura.
Sin herramientas contra la pobreza
En Hong Kong muchos se han olvidado que estábamos en unas negociaciones que tenían por objetivo convertir el comercio en una herramienta contra la pobreza. Con ese objetivo nació la Ronda de Desarrollo. A algunos se les olvidó, como a la Comisión Europea, que en la noche del sábado decía en una nota de prensa: ¿estamos aquí para hacer negocio? (we are here to do bussines?, en inglés suena peor).
Ni la Unión Europea ni Estados Unidos han escuchado a los países en desarrollo.
Ojalá que los Reyes Magos no se olviden de la OMC y traigan mucho carbón a unos negociadores que no han sido capaces de entender que la Ronda de Desarrollo nació para ayudar a millones de personas a salir de la pobreza. |