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A 03 de Marzo.
Según informes de la Organización Mundial de la Salud, el 70% de las mujeres que son víctimas de asesinatos mueren a manos de su compañero.
Al menos una de cada tres ha sido golpeada, obligada a mantener relaciones sexuales o sometida a algún otro tipo de abusos en su vida, según un estudio realizado a mujeres de todo el mundo. Cada año, millones de mujeres sufren violaciones a manos de sus parejas, de familiares, amigos, empleadores, compañeros de trabajo, soldados o miembros de grupos armados. Estos escalofriantes datos no hacen más que confirmar la escalada de atrocidades a que está sometida la mujer. En casi todos los países el porcentaje de mujeres maltratadas sube, año tras año. Y no sólo en países desarrollados o de "sangre caliente" como los latinos; en Estados Unidos, por ejemplo, el 85% de las víctimas de violencia en el ámbito familiar son mujeres y niñas.
Sin que ningún país del globo esté libre de culpa, nos gustaría exponer un par de ejemplos para demostrar nuestro rechazo a tal estado de cosas y no por ello culpabilizamos sólo a los países que citaremos, entendemos que es una culpa universal a la que todos, gobiernos, organizaciones y ciudadanos tenemos que enfrentarnos.
El pasado mes de enero se clausuró la conferencia de activistas de países que integran el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico - Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omar y Qatar - con la conclusión de que los gobiernos no deben seguir aplazando la búsqueda de una solución para acabar con la violencia y la discriminación contra las mujeres en estos países. Este acto forma parte de la Campaña para combatir la Violencia contra las mujeres que Amnistía Internacional está desarrollando.
Los participantes acordaron que, para acabar con la violencia contra las mujeres, es imprescindible que sus gobiernos reformen las leyes vigentes que discriminan a las mujeres y promulguen y hagan cumplir la legislación que salvaguarde sus derechos. Añadieron que debe permitirse a las mujeres desempeñar un papel más activo en la esfera pública y en la política y reafirmaron la necesidad de fomentar su participación para que puedan participar en el proceso de toma de decisiones sobre los asuntos que les atañen.
"Hacen falta más estudios islámicos para contrarrestar ideas falsas respecto a lo que va contra la ley islámica", afirmó Sheik Sadeq Jibran, consultor sobre asuntos jurídicos islámicos.
Como segundo ejemplo de lo que queda por hacer, está el documento presentado recientemente a las Naciones Unidas por Amnistía Internacional y que pone de manifiesto que el gobierno argelino no protege a las mujeres frente a la violación, las palizas y la discriminación legal y económica generalizadas.
Basándome en entrevistas con argelinas supervivientes de la violencia y con organizaciones activistas tanto dentro como fuera de Argelia, AI observa, entre otras cosas, lo siguiente: las disposiciones discriminatorias en el Código de Familia argelino, han facilitado la violencia contra las mujeres; siguen sin existir investigaciones concienzudas sobre la violencia sexual contra las mujeres; prácticamente no hay atención estatal para las mujeres supervivientes de actos de violencia; existen todavía leyes discriminatorias, como la obligación legal de obedecer al marido y a la prerrogativa de éste de divorciarse unilateralmente sin tener que pagar manutención ni proporcionar vivienda; la formación de policías, jueces y otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que se ocupa de los casos de violencia sexual o violencia en la familia es inadecuada.
Son las agresiones domésticas, la injusticia de las leyes discriminatorias, los abusos cotidianos, las violaciones. Violencia que no cesa.
Fuente: Otro mundo es posible |