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A 28 de Octubre.
Paul Volcker, el veterano ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, presentó ayer en la sede neoyorquina de la ONUun informe final demoledor sobre el escándalo en el programa Petróleo por Alimentos entre 1996 y el 2003, que permitió a Iraq vender petróleo a cambio de bienes de primera necesidad. La investigación concluye que 2.392 compañías de todo el mundo pagaron sobornos al régimen de Saddam para tener contratos, con una ganancia para éste de 1.800 millones de dólares. La corrupción con la que se administraban las sanciones contra Iraq y el dinero que obtenía Saddam gracias a la situación ha sido una de las razones secundarias que los partidarios de la invasión del país han esgrimido siempre para acabar por la fuerza con el régimen baasista.
El informe de Volcker, de más de 500 páginas, enumera a compañías de 66 países que participaron fraudulentamente en lo que él calificó como "la madre de todos los programas humanitarios". El fraude se cometía bien a través del sobreprecio cobrado por recambios de piezas, vehículos o material médico, bien por medio de pagos directos a cambio de contratos por compra de petróleo. Entre las empresas mencionadas figuran la surcoreana Daewo International, la francesa SAS, las alemanas Daimler Chrysler y Siemens, las rusas Gazprom y Lukoil, las americanas Bayoil y Coastal Corp, la canadiense Maloney Industries o las suecas Volvo y Atlas Copco Airpower (que vendió a Iraq más de 30 millones de dólares en generadores y compresores y pagó 1,3 millones en comisiones). Volcker puntualizó que la mención de las empresas no prejuzga su culpabilidad directa, pues a menudo el soborno lo tramitaban intermediarios.
El régimen iraquí también percibió fondos a través de empresas petrolíferas interesadas en que se les asignara petróleo del país. Las mayores beneficiadas fueron empresas de Rusia y Francia, países miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad. En concreto las empresas rusas lograron contratos por 19.300 millones de dólares, casi la tercera parte de todas las ventas hechas bajo el programa humanitario.
Entre los personajes que recibieron directamente dinero fraudulento figura un ex embajador francés ante la ONU, Jean-Bernard Merrimee -investigado en Francia-; el presidente de la región italiana de Lombardía, Roberto Formigoni; los políticos rusos Vladimir Zirinovsky y Guennadi Ziuganov, un sacerdote católico que trabajó como asistente del secretario de Estado del Vaticano, el padre Jean-Marie Benjamin y el ex ministro francés del Interior, Charles Pasqua El informe también es muy duro con la propia ONU.
Fuente: www.lavanguardia.es
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