|
A 06 de Octubre.
Por Xosé Ramil.
Tras varios años de trabajo e intentos para llegar a un consenso sobre lo que es y lo que no es comercio justo, se constituye ahora la Asociación del Sello de Productos de Comercio Justo, que se encargará de aplicar el sello Fairtrade del organismo Fairtrade Labelling Organization Internacional.
A partir de ahora, los productos de comercio justo contarán con un sello internacional que, además de garantizar unos estándares de justicia con los pequeños productores de los países del Sur, impulsará la entrada de estos productos en el mercado convencional, como supermercados, grandes superficies, cafeterías, etc.
En España, el sello está impulsado por nueve organizaciones, entre las que se encuentra Cáritas, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Intermón-Oxfam, Setem y la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.
Presente ya en 19 países, el sello comenzará a aplicarse en España en cuatro productos: café, chocolate, té y azúcar. El objetivo es que el comercio justo despegue en nuestro país, como ya ocurre en otros países de Europa, y supere una facturación anual todavía muy pequeña, de alrededor de 14 millones de euros.
“Necesitábamos un mecanismo universal de estándares de comercio justo, para pequeños productores organizados de forma democrática y con productos que se puedan exportar con calidad y favoreciendo el desarrollo”, señaló Luuk Zonneveld en la presentación del sello, el pasado miércoles en Madrid.
Y los objetivos parece que comienzan a cumplirse. Entre 2002 y 2003, las ventas de productos con este sello en el ámbito internacional fueron de 1.000 millones de euros, lo que supuso un incremento del 42,3%.
El sello ya se aplica en muchos países a productos como frutas frescas y verduras, arroz, vino, frutos secos, pelotas deportivas, etc. Pero el caso más emblemático quizá sea el café, con unos beneficios adicionales para los productores comparado con el precio del mercado internacional de más de 30 millones de dólares.
Todas estas cifras se logran cuando el consumidor realiza el acto voluntario de escoger entre dos tipos del mismo producto, aquel que procede del comercio justo. Y la función del sello es que estos últimos sean fácilmente reconocibles y que inciten al consumidor a la reflexión. |