Muchas manos se juntaron para producir y vender remeras en el viejo continente. Son un grupo de campesinos chaqueños, trabajadores de una cooperativa textil e integrantes de un movimiento de desocupados, quienes bajo la metodología del comercio justo pusieron en marcha un emprendimiento que les genera un sustento propio a partir de la venta de los productos que comercializan en Italia.
“Nos da mucha satisfacción porque fuimos invitados a formar parte de esta cadena. Nosotros sembramos y cosechamos algodón. Esto beneficia a 1200 familias que forman parte del movimiento”, manifestó
Santos López desde la
Unión Campesina de Chaco.
El desmote e hilado del algodón se realiza en la
Cooperativa Textil Pigüé, ubicada en esa localidad bonaerense. Luego se envía la producción a la
Cooperativa Ex Textil San Remo, una fábrica recuperada del partido bonaerense de Lanús, donde se producen las telas. La confección de las remeras está a cargo de una decena de mujeres que integran el taller de costura del
Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de
La Matanza.
“Esto lo venimos trabajando hace dos años; y este año se concretó. Lo más importante es que la comercialización se produce porque hay gente que está interesada y cree en el comercio justo, pero sobre todo cree en nosotros. Tenemos pautado comercializar 100 mil prendas por año. Es un gran paso para nosotros dentro de todas las actividades que venimos realizando”, afirmó
Toty Flores, referente del MTD La Matanza.
El proceso es monitoreado por la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional. Mientras los productos son distribuidos por el consorcio italiano
CTM - Altromercato en un circuito de más de 300 tiendas.
La entidad que articuló el encuentro de los diversos actores sociales que participan de la iniciativa es
Otro Mercado al Sur, una asociación civil sin fines de lucro que busca generar cadenas productivas en el marco de la economía social. El año pasado, como prueba piloto, las remeras fueron vendidas dentro del circuito del comercio justo italiano como test comercial para ejecutar el proyecto a mayor escala en 2006.
Este proyecto se propone como objetivo, organizar y apoyar una cadena productiva textil en el marco de la economía social, para después integrar su producción al circuito del comercio justo local e internacional.
Dicha modalidad de economía alternativa incluye una relación directa con los productores; evita intermediaciones especulativas; prevé el pago de un precio justo a los productores; condiciones laborales dignas y la no discriminación por sexo, raza o religión. Además, condena la explotación infantil; estipula la continuidad en las relaciones comerciales a largo plazo y el 50 por ciento del pago adelantado, entre otros preceptos.